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sábado, 3 de septiembre de 2011

REBELION JUDIA DEL 66-73 DC:ROMA VITRIX


primero Guerra Judío-Romana (años 66–73)
 llamado a veces La gran rebelión (Hebreo: המרדהגדול‎, ha-Mered Ha-Gadol), estaba el primer de tres rebeliones importantes de los judíos de Provincia de Iudaea contra Imperio romano (el segundo era Guerra de Kitos en 115–117; el tercero era Rebelión de Kokhba de la barra, 132–135).
Comenzó en el año 66, proviniendo la tensión religiosa griega y judía.[1] Terminó cuando legiones debajo Titus Jerusalén sitiada y destruida, saqueado y quemado Templo de Herod (en el año 70) y plazas fuertes judías (notablemente Gamla en 67 y Masada en 73), y esclavizado o masacrado una parte grande de la población judía.
La derrota de las rebeliones judías por el imperio romano contribuyó substancialmente a los números y a la geografía del Diaspora judío, dispersaron o fueron vendidos a tantos judíos en esclavitud después de perder su estado.

Contenido



Fondo

En el año 6 A.C., Judaea, que había sido a reino del cliente de Roma (es decir, tenía su propia regla), se convirtió una provincia romana gobernada por a Romano procurator, que era responsable de mantener paz y de recoger impuestos. Embolsar cualquier cantidad sobre el contingente había sido una práctica regular, que condujo al abuso. Las tensiones se levantaron cuando Roma asumió el control la cita del Sacerdote alto, también comenzando sobre el año 6. En 39, Emperador Caligula declarado un dios y ordenado sus estatuas que se instalarán en templos a través del imperio. Los judíos rechazaron, y comenzaron las preparaciones para la rebelión armada. El hurto de una cantidad grande de dinero del Hacienda del templo por procurator Gessius Florus (según quién, Tacitus, “complacido en cada clase de robo y de violencia”) contribuidos al radicalization y crecientes el renombre de Defensores, alguno de quién creyó que cualquier medio fue justificado para lograr independencia política y religiosa de Roma.

Primeros éxitos judíos

La rebelión comenzó adentro 66 en Caesarea, provocado por greeks que sacrifica pájaros delante de un local sinagoga.[2] La guarnición romana de Griego-discurso no intercedió. En un acto del desafío, el hijo de Kohen Gadol (Sacerdote alto) Eliezar ben rezos y los sacrificios cesados Hanania para Emperador romano en el templo y posteriormente conducido un ataque acertado contra la guarnición romana colocada adentro Jerusalén. El rey favorable-Romano Agrippa II y su hermana Berenice Jerusalén huida a Galilee, donde se dieron más adelante hasta el Romans. Cestius Gallus, legate de Siria, traído refuerzos restaurar orden, pero fue derrotada a fondo en Batalla de Beth Horon. Mientras que retira, Legio XII Fulminata incluso perdió su aquila.

La caída

Emperador Nero general designado Vespasian en vez de Gallus para machacar la rebelión. Vespasian hecho Caesarea Maritima sus jefaturas y con sus legiones - entre ellas X Fretensis y V Macedonica, 60.000 militares de carrera - despejó metódicamente la costa y el norte. Algunas ciudades dieron para arriba sin una lucha. Por el año 68, La resistencia judía en el norte había sido machacada.
Los líderes de la rebelión norteña derrumbada, Juan de Giscala y Barra Giora de Simon, manejado escaparse a Jerusalén. La guerra civil brutal entró en erupción: Defensores y Sicarii ejecutado cualquier persona que aboga entrega, y cerca 68 la dirección entera de la rebelión meridional era muerta, matado todo por los judíos, ningunos por el Romans.
Después de la muerte de Nero y con el forro del ejército, Vespasian estaba el emperador proclamado adentro 69 e ido para que Roma tome el trono de Vitellius en una breve guerra civil romana, el supuesto Año de los cuatro emperadores.

La caída de Jerusalén

Artículo principal: Sitio de Jerusalén (70)
El sitio de Jerusalén, la ciudad capital, había comenzado temprano en la guerra, pero había dado vuelta en un estancamiento. Incapaz practicar una abertura las defensas de la ciudad, los ejércitos romanos establecieron un campo permanente justo fuera de la ciudad, cavando un foso alrededor de la circunferencia de sus paredes y construyendo una pared tan alta como la ciudad se empareda alrededor de Jerusalén. Cualquier persona cogida en el foso que procura huir la ciudad sería capturada, crucificado, y colocado en líneas encima de los revestimientos de la pared de la suciedad en líderes fanáticos de Jerusalem.The dos, Juan de Gischala y Barra Giora de Simon solamente hostilidades cesadas y fuerzas unidas para defender la ciudad cuando el Romans comenzó a construir los terraplenes para el sitio. Los diez de millares de cuerpos crucificados cercaron Jerusalén para el final del sitio. [3]
Titus Flavius, Hijo de Vespasian, conducido el asalto final y sitio de Jerusalén. Durante la lucha interna dentro de las paredes de la ciudad, una fuente almacenada de alimento seco fue quemada intencionalmente por los líderes judíos para inducir a los defensores que luchen contra el sitio en vez de paz de negociación; consecuentemente muchos habitantes y soldados de la ciudad murieron del hambre durante el sitio. Defensores debajo Eleazar ben a Simon sostuvo el templo, Sicarii conducido por Simon Bar Giora sostuvo la ciudad superior. Titus limpió eventual hacia fuera los remanente pasados de la resistencia judía. Él era así que determinado que casi tres años después de que la destrucción de Jerusalén él era judíos rebellious inmóviles de la caza abajo, incluyendo una venda resuelta que sostuvo la fortaleza de la montaña Masada.
Por el verano de 70, el Romans había practicado una abertura las paredes de Jerusalén, ransacking y quemándose casi la ciudad entera. El Romans comenzó atacando el punto más débil que era la tercera pared. Fue construido poco antes el sitio así que no hizo tanta hora invertir en su protección. Tuvieron éxito hacia finales de mayo y poco tiempo después se rompieron a través de la segunda pared más importante. Segundo templo fue destruido encendido Tisha B'Av (29 de julio o 30 de julio), 70. Tacitus, un historiador del tiempo, observa que los que fueron sitiadas en Jerusalén ascendieron a no menos de seiscientos miles, que los hombres y las mujeres igualmente y cada edad contratada a la resistencia armada, cada uno que podría tomar una arma lo hizo, ambos sexos demostrados la determinación igual, prefiriendo muerte a una vida que implicó la expulsión de su país.[citación necesitada] Las tres paredes fueron destruidas y alternadamente así que eran el templo. Juan de Giscala se entregó en Agrippa IIla 'fortaleza de s de Jotaphta y fue condenada al encarcelamiento de la vida. El famoso Arco de Titus todavía soportes en Roma: representa a legionarios romanos que llevan de Templo de Jerusalén'Hacienda de s, incluyendo menorah.

La caída de Masada

Artículo principal: Masada
Durante el resorte de 71, Vela determinada de Titus para Roma. Entonces designaron a un nuevo gobernador militar de Roma, Lucilius Bassus, que asignó la tarea era emprender las operaciones “que aljofifaban-para arriba” en Judaea. Él utilizó X Fretensis para oponer las pocas fortalezas restantes que todavía resistieron. Bassus tomó Herodium, y entonces cruzado la Jordania para capturar la fortaleza de Machaerus en la orilla del mar muerto. Debido a la enfermedad, Bassus no vivió para terminar su misión. Silva de Lucius Flavius substituido le, y movido contra la plaza fuerte judía pasada, Masada, en el otoño de 72. Él utilizó Legio X, tropas auxiliares, y millares de presos judíos, para un total de 10.000 soldados. Después de que sus órdenes para la entrega fueran rechazadas, el Silva estableció varios campos bajos y circumvallated la fortaleza. Según Josephus, cuando el Romans finalmente se rompió a través de las paredes de esta ciudadela adentro 73, descubrieron que los 967 defensores habían preferido muerte, que ser torturado por el Romans. Puesto que el suicidio no fue permitido por la religión judía, se mataron hasta el hombre pasado, que era el único quién tuvo que confiar suicidio. [4]

El resultado

Josephus demanda que mataron a 1.100.000 personas durante el sitio, de el cual una mayoría era judía.[5] 97.000 fueron capturados y esclavizados.[6] Muchos huyeron a las áreas alrededor de Mediterráneo.
El Romans buscó abajo y mató a clanes enteros, tales como descendientes del Casa de David.[la citación necesitó] En una ocasión, Titus condenó a 2.500 judíos para luchar con las bestias salvajes en el amphitheatre de Caesarea en la celebración de su hermano Domitian'cumpleaños de s.
Enciclopedia judía artículo sobre los estados del alfabeto hebreo: “No hasta las rebeliones contra Nero y contra Hadrian hizo a judíos vuelven al uso del vieja escritura hebrea en sus monedas, que hicieron de motivos similares a las que los habían gobernado dos o tres siglos previamente; ambas veces, es verdad, solamente por un breve período. “[7]
Titus rechazó según se informa aceptar una guirnalda de la victoria, pues no hay “mérito en la gente que vence abandonada por su propio dios”.[8]
Antes de la salida de Vespasian, Pharisaic sabio y Rabino Yohanan ben Zakkai obtuvo su permiso de establecer a Escuela Judaic en Yavne. Zakkai fue pasado de contrabando lejos de Jerusalén en un ataúd por sus estudiantes. Esta escuela se ha convertido en más adelante un centro importante de Talmudic estudio. (Véase Mishnah)

Fuentes

La cuenta principal de la rebelión viene de Josephus, el comandante judío anterior de Galilee quién cambió encima al lado romano. Josephus había sido concedido ciudadanía y una pensión en Roma y fue aceptado bien en las cortes de Vespasian, Titus y Domitian.
Sus trabajos populares Las guerras de los judíos (C. 79) y Antigüedades judías (C. 94) - especialmente su apéndice autobiográfico - sea con frecuencia contradictorio. A los judíos lo detestó como un turncoat y un apologista romano y nunca fue vuelto a su patria después de la caída de Jerusalén, gozando de su vida al máximo en Roma.

GUERRAS DEL IMPERIO ROMANO: ROMA VITRIX

Las Guerras Dacias (101-107)

Las guerras Dacias fueron una confrontación armada, bueno, más bien dos, que tuvieron lugar bajo el mandato del emperador romano Trajano y que, como resultado, ofrecieron al imperio la última conquista más o menos duradera de su historia. Hasta ahí, la teoría y las dos primeras líneas de la wikipedia. Afortunadamente para el que escribe y, a pesar de su relativamente corta duración (101-102 y 105-107) dieron para mucho... Por un lado, para estas campañas se movilizaron fuerzas absolutamente inauditas, se idearon complejísimos puentes para permitir el paso de las tropas, se repararon vías y caminos, se reforzaron fuertes, se desplazó a contingentes civiles... y menos mal que así se hizo, porque, a pesar de que durante los preparativos, algunos aprovecharon para hacer chanza y comentar, con desprecio, que el imperio se disponía a aplastar una mosca con un yunque, lo cierto es que los Dacios – antepasados de los rumanos – pelearon con la desesperación de aquel que siente que es su última oportunidad de seguir vivo y plantearon terribles dificultades a las mejores legiones romanas. Además y a su pesar, supusieron el magno hecho por el que un emperador pasó a la historia, Trajano, por más que se le debería recordar por el conjunto de su reinado, y no solo por su determinación a la hora de dejar claro quien mandaba en esta parte del mundo. Veamos pues, para todo lo que dieron apenas 3 años de campañas, que fue muchísimo...
Desde Augusto, según se sucedían los emperadores romanos, las fronteras se iban desplazando y alejando de Roma, hasta encontrar, una de dos, un accidente geográfico que constituyera una frontera fácilmente defendible o un pueblo potencialmente peligroso ante lo cual, el imperio sopesaba, mediante embajadores y acciones militares de escasa envergadura – clásica política del palo y la trufa... – las posibilidades de salir a guantazos en el corto o medio plazo. Cuando los territorios del sur del Danubio fueron ocupados dando lugar a la provincia de Moesia, se firmaron varios tratados con el reino de los Dacios que estaba situado al otro lado del río. Los Dacios eran un pueblo de origen más o menos indeterminado pero, sin duda, emparentados con los pueblos que les rodeaban, de raíces iranias como los Yacigos, los Sármatas o los Roxolanos. Al contrario que estos no eran grandes jinetes y fiaban su independencia como nación a la infantería, a la compleja orografía de la actual Rumania y a su capacidad para vivir con menos que un pensionista español. Domiciano, emperador mediocre como poco, tenía varios marrones encima de la mesa en las Islas Británicas y en la provincia de Germania así que buscó contemporizar con los Dacios firmando varios tratados de amistad y asistencia técnica para, por ejemplo, reparar las murallas de sus principales ciudades... reforzando sin querer a un posible enemigo.


Sin embargo, las cosas cambiaron con la subida al trono de Decébalo, nuevo rey Dacio y curioso personaje ultra nacionalista y tremendamente beligerante con todo aquello que tuviera trazas de ser romano. Domiciano, con problemas internos y sobre todo, midiendo mal al adversario, despachó contra ellos una sola legión que fue convenientemente vapuleada – la Legio XXI rapax – resultando muerto, además, el prefecto del pretorio. Buscando cerrar el asunto lo antes posible, Domiciano tragó vaso y medio de bilis y firmó un nuevo tratado aún más bochornoso: renovó la asistencia de los ingenieros e incluso aceptó pagar un subsidio en oro para asegurar que los dacios no transpasaban el rio en lo que era, sin duda, la aceptación de un soborno.
El pacto – chantaje ni fue muy bien entendido en Roma, ni tampoco en los campamentos legionarios, que lo tomaron por una ofensa a sus compañeros caídos de la XXI y resultó, de hecho, uno de los motivos que desencadenaron su asesinato. Así que, en el momento en que el imperio se sintió libre de obligaciones en otros puntos de su inmenso territorio, se preparó para asentar el golpe de gracia a esos bárbaros que habían conseguido lo que nadie en los últimos dos centenares de años... poner de rodillas al mismísimo imperio. El problema es que las fuerzas de que Roma disponía a lo largo del Danubio eran bien escasas: el gobernador de Moesia defendía la frontera desde Belgrado hasta la desembocadura del Danubio con solo dos legiones así que hubo que trasladar dos más, desde la costa del adriático y desde la frontera con la actual República Checa. Además, se movilizaron vexilationes o destacamentos de infinidad de unidades, incluidas tropas “españolas” de la legio VII, cohortes pretorianas, honderos de baleares, arqueros sirios, caballería... Para cuando, a finales del 100 d.C. Trajano se preparaba para cruzar el danubio y salir al encuentro de los dacios, llevaba tras él, posiblemente, el ejército romano más grande de todos los tiempos... acaso más de 120.000 hombres... la tercera parte del total de las fuerzas disponibles.
El problema es que Decebalo aprendía deprisa. Los técnicos romanos mejoraron – muy a pesar suyo – las fortificaciones y las trincheras y la mayoría de sus unidades fueron entrenadas a la romana – como los calamares – y demostraron ser capaces de efectuar complejas maniobras de hostigamiento, guerrilla o distracción. Los romanos tuvieron que librar terribles combates para conseguir abrirse paso; el índice de bajas fue absolutamente demencial... debieron de levantarse tres hospitales de campaña para atender a los heridos a solo unas horas de marcha de donde se libraban los combates y Trajano tuvo que poner a disposición de los médicos su guardarropa personal pues se terminaron acabando las vendas. Con tremendo esfuerzo, fueron rindiendo los principales baluartes y cayeron en poder de los romanos la hermana del Rey, los prisioneros supervivientes de las guerras anteriores y los estandartes arrebatados a las fuerzas de Domiciano; a Decébalo, cogido entre las fuerzas de Trajano y de Lucio Quieto no le quedo más remedio que rendirse sin condiciones.



Sin embargo la nación Dacia no estaba hecha para adaptarse a la sumisión como hicieran los reyes de Capadocia, Armenia o Mauritania y, si aceptaron el peso del yugo romano, tan solo fue para sacudírselo a la primera oportunidad. Los síntomas de que el momento había llegado no tardaron en llegar: ni entregaron la totalidad de las armas, ni desarmaron las defensas de la totalidad de los castillos, siguieron ofreciendo asilo a los desertores romanos y continuaron acaudillando los esfuerzo anti – romanos del resto de sus vecinos, aún libres.
Trajano, convencido de que solo había dejado hecho el trabajo a medias, hizo gala de su mejor virtud: la determinación... y así, en el 105 d.C no se dejó engatusar por los embajadores dacios y volvió a declarar la guerra a aquel pueblo... dejando claro que, en esta ocasión, no se hablaría ya de rendición sin condiciones, sino de la práctica aniquilación de su nación. Decébalo intentó movilizar a todos aquellos que, en algún momento, habían odiado a Roma y a lo que representaba, pero los saqueos - absolutamente dantescos - a que sometieron las legiones a amplias zonas de aquellos pueblos, les convencieron de que, esta vez, valía más permanecer inermes. El dacio lo intentó todo: trato de asesinar a Trajano con desertores, intentó obtener condiciones aceptables mediante el rescate de un alto oficial romano – amigo personal del emperador – pero fue inútil. Trajano no estaba dispuesto a ceder ni un milímetro. Si, años antes, la lucha fue encarnizada, en esta ocasión se alió con la desesperación; los dacios peleaban enardecidos y, con sus falxs – especie de hoces con puño largo – segaban miembros romanos a discreción hasta que los herreros idearon un curioso refuerzo para sus brazos, la manica, derivada de cierta pieza de la armadura de un gladiador. Pero, como en tantas ocasiones, la resolución ganó a la desesperación, y Trajano entró, triunfante en la capital dacia, Sarmizeguetusa alrededor del 107 d.C. Decébalo, viéndolo todo perdido, se quitó la vida.

El vencedor no se anduvo con rodeos; está vez no estaban en juego las libertades del pueblo dacio sino su propia existencia. La población indígena fue expulsada de las mejores tierras, se repobló la zona con gentes de aquellos pueblos que habían tenido la “inteligencia” de estarse quietecitos, se arrendaron las minas a consorcios para su explotación y se dejaron dos legiones en tierras dacias para recordarles a aquellas gentes, altivas y orgullosas, quien era el que tenía las llaves de la cancela.

Roma explotó Dacia a conciencia, siendo incalculable el volumen de oro y metales preciosos que sacó de las extrañas de aquellas tierras y, aunque la zona nunca llegaría a estar tranquila del todo, se mantuvo como provincia romana hasta el 275 d.C, año en el que, al retirar las fuerzas legionarias de sus cuarteles, se renunció de hecho a su posesión... pero, por aquel entonces, los dacios ya hablaban maravillosamente el latín...
Saludos.
CLAVES PARA ENTENDER LAS GUERRAS DACIAS

1) La mayoría de las legiones del imperio aportaron vexillationes, o destacamentos expedicionarios de varias cohortes con las que reforzaban a otras unidades que peleaban al completo. Se llamaban así porque portaban un Vexillum o bandera de su unidad de origen.

2) Fue una guerra de exterminación, donde la población civil sufrió, primero, de manos de los dacios y después, a causa de las tropelías de las legiones, algunas de las cuales están documentadas; significativa era la costumbre de la legio XXX Ulpia Vixtrix, creada especialmente para la ocasión, de pintar las paredes de las aldeas por las que "pasaba" con su acronimo... gracias utilizando la sangre de las víctimas.

3) Fue, de hecho, la primera contienda donde la Guardia Pretoriana luchó realmente. Antes participó de manera testimonial en alguna campaña de Domiciano pero apenas salía de sus cuarteles en Roma. Trajano buscó medirla y, tras un primer traspié, se comportó al nivel de otras unidades.

4) Roma se hallaba "justa" de dinero y las minas dacias eran, en realidad, el motor primero de la conquista. Decébalo fue lo suficientemente imbécil de ofrecerles una excusa.

5) El desarrollo de la campaña está magnificamente ilustrado en la Columna Trajana. Incluso aparece un tal Tiberio Claudio Máximo, soldado de caballería que estuvo a punto de capturar a Decébalo antes de que se suicidara. Recientemente se encontró su tumba, en Tracia.