lunes, 18 de mayo de 2026
Poesía para la calle Ramón Núñez Cortez # 13, jerez de la frontera, cadiz
Entre cal y sol se escribe tu nombre, Ramon Núñez Cortez, trece latidos, donde el aire de Jerez tiene nombre y los pasos se vuelven sonidos.Esquina que guarda el eco del vino,en el corazón de una tierra brava,donde el destino trazó su camino y la luz de Cádiz nunca se acaba. Paredes que saben de historia y de espera, número trece, portal de la suerte,en esta calle de eterna frontera donde el olvido no puede morderte.Jerez te rodea con gracia y con brillo,entre el compás y la sombra del muro, Ramon Núñez Cortez es el estribillode un barrio que sueña con aire puro.
jueves, 25 de septiembre de 2025
Despedida de Arcos de la Frontera
Despedida de Arcos de la Frontera
Adiós, Arcos de la Frontera alta,
pueblo blanco que en mi corazón queda.
Tu peña cortada, tu casco antiguo,
recuerdos que conmigo siempre estarán.
Me voy, pero mi alma se queda,
en tus calles estrechas y empinadas.
En la Basílica, en el Castillo Ducal,
mi corazón late con emoción y pasión.
Adiós, vinos de Jerez y Manzanilla,
adío potajes y alboronías.
Que la brisa de tu Sierra Grazalema
me traiga recuerdos de tus días.
Hasta luego, Arcos de la Frontera,
que el sol de Andalucía te ilumine siempre.
Adiós, Arcos, balcón de cal y brisa,
sobre el tajo de piedra y de leyenda.
Se va la vista, lenta y sin prisa,
dejando el corazón en la contienda.
Señales de tu adiós son la Torre Mayor,
el blanco de tu fe en la alta pendiente,
y el lento Guadalete que, sin dolor,
se lleva mi silencio y mi alma ardiente.
Guardo en la palma el sol de tu plazuela,
la copla que en los patios se rompía.
Arcos de la Frontera, mi candela,
no me despido, solo digo: ¡hasta otro día!
lunes, 15 de septiembre de 2025
Poema de despedida a mi tía Santos
*Poema de despedida para tu tía*
"Tu partida es un adiós al amor,
Un cierre de ojos a un corazón de dolor.
Pero en el cielo, un ángel más brilla,
Tu tía, mi rey, en paz eterna se ríe.
Sus abrazos cálidos, su sonrisa divina,
Quedan grabados en mi corazón de reina.
Aunque se fue, su amor permanece,
Y en mis oraciones, su alma se eleva.
Descansa en paz, tía querida,
Que el Rey de Reyes te reciba con amor infinito.
Mi rey llora tu partida, pero sonríe
al recordar tu amor y tu luz que siempre brilla.
Tía querida Santos, descansa en paz...
Tu amor y sonrisa, en nuestros corazones quedan.
Dejas un ángel en la tierra, tu hijo tan puro y dulce,
Y en el cielo, una estrella que brilla con tu belleza.
Adiós, tía amada... en el reino de los sueños, te esperamos.
Con todo mi amor, tu sobrino Lenin
viernes, 1 de agosto de 2025
Mi viaje
el maestro Antonio Machado
Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.
viernes, 18 de abril de 2025
TE AMO
domingo, 26 de noviembre de 2023
1. Bienvenida, de Mario Benedetti
Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más dócil
ni más cauta
tan solo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
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quizá porque sabes
cómo te pienso y te enumero
después de todo la nostalgia existe
aunque no lloremos en los andenes fantasmales
ni sobre las almohadas de candor
ni bajo el cielo opaco
yo nostalgio
tu nostalgias
y cómo me revienta que él nostalgie
tu rostro es la vanguardia
tal vez llega primero
porque lo pinto en las paredes
con trazos invisibles y seguros
no olvides que tu rostro
me mira como pueblo
sonríe y rabia y canta
como pueblo
y eso te da una lumbre
inapagable
ahora no tengo dudas
vas a llegar distinta y con señales
con nuevas
con hondura
con franqueza
sé que voy a quererte sin preguntas
sé que vas a quererme sin respuestas.
para Nikol
viernes, 2 de diciembre de 2022
Navidad
Navidad. Tiempo estimado 23 días a 25 de diciembre de 2022

https://reloj-alarma.es/temporizador/navidad/

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lunes, 17 de mayo de 2021
POESIAS DE AMOR A NICOLE
Amor eterno (Gustavo Adolfo Bécquer)
Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;
Podrá romperse el eje de la Tierra
Como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
Cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mí podrá apagarse
La llama de tu amor.
Puedo escribir los versos más tristes está noche… (Pablo Neruda)
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.
Si me quieres, quiéreme entera (Dulce María Loynaz)
Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca, y gris, verde, y rubia,
y morena…
Quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!…
Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda… O no me quieras!
Te quiero a las diez de la mañana (Jaime Sabines)
Te quiero a las diez de la mañana, y a las once,
y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y
con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia.
Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me
pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la
comida o en el trabajo diario, o en las diversiones
que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con
la mitad del odio que guardo para mí.
Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y
siento que estás hecha para mí, que de algún modo
me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos
me convencen de ello, y que no hay otro lugar en
donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu
cuerpo. Tu vienes toda entera a mi encuentro, y
los dos desaparecemos un instante, nos metemos
en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo
hambre o sueño.
Todos los días te quiero y te odio irremediablemente.
Y hay días también, hay horas, en que no
te conozco, en que me eres ajena como la mujer
de otro, Me preocupan los hombres, me preocupo
yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense
en ti durante mucho tiempo. Ya ves ¿Quién
podría quererte menos que yo amor mío?
Corazón coraza (Mario Benedetti)
Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
Tus manos son mi caricia, mis acordes cotidianos,
te quiero porque tus manos trabajan por la justicia.
Si te quiero es porque sos mi amor,
mi cómplice y todo y en la calle,
codo a codo, somos mucho más que dos.
Tus ojos son mi conjuro contra la mala jornada,
te quiero por tu mirada que mira y siembra futuro.
Tu boca que es tuya y mía, tu boca no se equivoca,
te quiero porque tu boca sabe gritar rebeldía.
Si te quiero es porque sos mi amor,
mi cómplice y todo y en la calle,
codo a codo somos mucho más que dos.
Y por tu rostro sincero y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo, porque sos pueblo te quiero.
Y porque amor no es aureola, ni cándida moraleja
y porque somos pareja que sabe que no está sola.
Te quiero en mi paraíso, es decir que en mi país
la gente viva feliz aunque no tenga permiso.
Si te quiero es porque sos mi amor,
mi cómplice y todo y en la calle,
codo a codo, somos mucho más que dos.
Cuerpo de mujer (Pablo Neruda)
Uno de los grandes poetas en nuestro idioma, con uno de los grandes poemas para una chica nunca antes escritos. Dedica «Cuerpo de mujer» a esa chica que te mueve el piso.
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.
Cuando en la noche (Adolfo Bécquer)
No haya nada más hermoso y que llene más de paz a un hombre que ver dormir a su chica. «Cuando en la noche» es uno de esos poemas para una chica que no puedes dejar de leer, y si tienes la suerte de estar acompañado, recordar lo bello que es vivir en pareja.
Cuando en la noche te envuelven
las alas de tul del sueño
y tus tendidas pestañas
semejan arcos de ébano,
por escuchar los latidos
de tu corazón inquieto
y reclinar tu dormida
cabeza sobre mi pecho,
¡diera, alma mía,
cuanto poseo,
la luz, el aire
y el pensamiento!
Cuando se clavan tus ojos
en un invisible objeto
y tus labios ilumina
de una sonrisa el reflejo,
por leer sobre tu frente
el callado pensamiento
que pasa como la nube
del mar sobre el ancho espejo,
¡diera, alma mía,
cuanto deseo,
la fama, el oro,
la gloria, el genio!
Cuando enmudece tu lengua
y se apresura tu aliento,
y tus mejillas se encienden
y entornas tus ojos negros,
por ver entre sus pestañas
brillar con húmedo fuego
la ardiente chispa que brota
del volcán de los deseos,
diera, alma mía,
por cuanto espero,
la fe, el espíritu,
la tierra, el cielo.
En tus ojos, el mundo ajusta su hora (Nizar Qabanni)
El poeta sirio Nizar Qabanni definitivamente encontró el amor. En esta hermosa declaración a su chica, recorre cada uno de los momentos de su vida antes de ella. ¿Has sentido algo así? Es uno de nuestros favoritos por su pasión, por ello lo hemos incluido en nuestra selección de poemas para una chica.
Antes de que fueras mi amada
había más calendarios para contar el tiempo:
los hindúes, los chinos, los persas
y los egipcios tenían sus calendarios.
Después de ser mi amada,
la gente comenzó a decir:
el año mil antes de sus ojos
y el siglo décimo después de sus ojos.
En tu amor alcancé el grado de evaporación,
el agua del mar se tornó mayor que el mar,
la lágrima del ojo mayor que el ojo
y la superficie de la herida
mayor que la de la carne.
No puedo quererte más aún
ni estar más unido a ti.
Mis labios no bastan para cubrir los tuyos,
mis brazos no bastan para ceñir tu cintura
y las palabras que conozco
son muchas menos
que los lunares que adornan tu cuerpo.
Amor (Pablo Neruda)
Neruda, Neruda, el atormentado Neruda, fue sin duda uno de los autores que más poemas para una chica escribió. Eterno enamorado, este chile se desvive de amor en esta pieza por su amada.
Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.
Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría
amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más
y más.
Tú eres mío, tú eres mía (Rubén Darío)
Niña hermosa que me humillas
Con tus ojos grandes, bellos:
Son para ellos, son para ellos
Estas suaves redondillas.
Son dos soles, son dos llamas,
Son la luz del claro día;
Con su fuego, niña mía,
Los corazones inflamas.
Y autores contemporáneos
Dicen que hay ojos que prenden
Ciertos chispazos que encienden
Pistolas que rompen cráneos.
Carta de Simón Bolívar a Manuelita Sáenz
El amor entre Simón Bolívar y la ecuatoriana Manuelita Sáenz fue prohibido. Ella era casada, él viudo. Su amor durante las guerras de independencia fue secreto.
Tiempo después de la muerte de ella, se encontraron algunos documentos y cartas que no fueron destruidas. En ellas hay algunos de los más apasionados poemas para una chica.
Manuela bella, Manuela mía, hoy mismo dejo todo y voy, cual
centella que traspasa el universo, a encontrarme con la más dulce y
tierna mujercita que colma mis pasiones con el ansia infinita de gozarte
aquí y ahora, sin que importen las distancias. ¿Cómo lo sientes, ah?
¿Verdad que también estoy loco por ti?…
Tú me nombras y me tienes al instante. Pues sepa usted mi amiga,
que estoy en este momento cantando la música y tarareando el sonido
que tú escuchas.
Pienso en tus ojos, tu cabello, en el aroma de tu cuerpo
y la tersura de tu piel y empaco inmediatamente, como Marco Antonio
fue hacia Cleopatra.
Sin ti (Anónimo)
Demuéstrale lo que es la vida sin ella con este poema de autor anónimo «Sin ti».
Lo terrible al despertar
de no tenerte a mi lado
es saber que he de esperar
hasta que ocurra el milagro.
Que se haga la luz en mi cuarto
y no vivir desesperado
por tener tu rostro aquí,
por sentirte entre mis manos.
Siempre he querido vivir
sin estar amenazado
por causa del desamor,
de un dolor, desconsolado…
Que es vivir sin tu presencia
que es latir sin tus cuidados
el castigo más tremendo,
de sentirse enamorado.
Fragmento Poema 12 (Pablo Neruda)
Entrégale tu alma y corazón a esa chica. Poema 12, está casi al tope de nuestro conteo de poemas para enamorar a una chica por su sencillez y exquisita belleza.
Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.
Camina bella (Lord Byron)
El inglés Lord Byron dedicó estos versos a una bella chica, de mejillas suaves y ojos de luz tierna. Dedica «Camina bella» a esa mujer especial y estarás reviviendo uno de los poemas para una chica más leídos del mundo.
Camina bella, como la noche
De climas despejados y cielos estrellados;
Y todo lo mejor de la oscuridad y de la luz
Se reune en su aspecto y en sus ojos:
Enriquecida así por esa tierna luz
Que el cielo niega al vulgar día.
Una sombra de más, un rayo de menos,
Habría mermado la gracia sin nombre
Que se agita en cada trenza de negro brillo,
O ilumina suavemente su rostro;
Donde pensamientos serenamente dulces expresan
Cuán pura, cuán adorable es su morada.
Y en esa mejilla, y sobre esa frente,
Son tan suaves, tan tranquilas, y a la vez elocuentes,
Las sonrisas que vencen, los tintes que brillan,
Y hablan de días vividos en bondad,
Una mente en paz con todo,
¡Un corazón cuyo amor es inocente!
Adoro las tormentas (Anónimo)
Un poema anónimo de extraordinaria belleza, pero plagado de amor verdadero. Envíale a esa chica de tus sueños estos versos y garantiza que esa tormenta de su amor te abrace para siempre.
Ahora sé porque me gustan las tormentas. TU eres tormenta.
Veo tus destellos a lo lejos. Resuena tu risa. Te acercas, te huelo…
Me empapas, me refrescas. Me envuelve la humedad de tus besos.
Abro la boca y me llenas con la descarga de tu agua.
Me riegas de vida.
Adoro las tormentas.
Te adoro.
Fragmento de la escena del balcón Romeo y Julieta (William Shalespeare)
¿Qué chica no ha suspirado por Romeo de William Shakespeare?
Conviértete en ese Romeo moderno y remonta el
balcón de su corazón con
este escrito, que cierra nuestro conteo de poemas
para enamorar a un chica.
Con ligeras alas de amor franquee estos muros,
pues no hay cerca de piedra capaz de atajar el amor;
y lo que el amor puede hacer,
aquello el amor se atreve a intentar.
No soy piloto; sin embargo, aunque te hallaras tan lejos
como la más extensa ribera que baña el más lejano mar,
me aventuraría por mercancía semejante.
te amo nicole
sábado, 6 de junio de 2020
martes, 1 de octubre de 2019
miércoles, 15 de noviembre de 2017
viernes, 7 de julio de 2017
martes, 27 de junio de 2017
miércoles, 8 de octubre de 2014
Batalla de Adrianópolis (378 d.C.)
La batalla de Adrianópolis tiene una importancia decisiva en la Historia ya que fue la derrota más importante de Roma después de Cannas y, a diferencia de ésta, sus consecuencias fueron terribles para el Imperio.
Los godos procedían de Escandinavia y, tras una larga migración, aparecieron a las puertas del limes romano. A partir del año 240 dC comenzaron a realizar incursiones para depredar la Dacia, costosamente conquistada por el gran emperador Trajano y estúpidamente abandonada por el intelectual Adriano, cuya cabeza estaba tan ocupada con su amigo Antinoo, que en lugar de pensar en la seguridad del Imperio, se dedicó a abandonar las nuevas conquistas y a construir inútiles muros que de nada sirvieron. La estrategia de César, derrotar al enemigo allí donde se hallara, y si se hallaba en el mismísimo infierno, pues allí que se iba, fue dejada de lado por Augusto, cuya visión estratégica no incluía aspectos meramente militares. Así, el Imperio Romano, diseñado por César, fue edificado por Augusto con un terrible defecto de construcción: sus cimientos, y a pesar de los esfuerzos de Trajano por retomar la idea estratégica de César, sus sucesores se empeñaron en no prestar atención al problema.
Y así encontramos a los godos presionando el limes del Danubio, precisamente el más débil, en un momento en el que la superioridad táctica romana sobre sus enemigos se venía abajo. Las sucesivas crisis económicas provocan una drástica reducción de la calidad del equipamiento militar romano cuya más nefasta consecuencia es que las legiones tengan que equiparse con el mismo equipo que las tropas auxiliares y que éstas empiecen a equiparse con lo que pueden encontrar por ahí.
Convertidos en "federados" a sueldo, los godos se especializaron en el chantaje al Imperio que, en lugar de resolver la situación por las bravas, se dedicó a untarles con más oro a cambio de defender sus fronteras ¡que los mismos godos atacaban cada dos por tres! ... y en esto llegaron los hunos desde el Este. En 376 el emperador de Oriente (el Imperio se hallaba dividido en dos mitades), en un nuevo disparate más, les permitió cruzar el Danubio y asentarse dentro de las fronteras imperiales, hecho que los godos agradecieron dedicándose a saquear todo lo que encontraban a su paso. El emperador Valente, comprendió por fin el error cometido y pidió ayuda al emperador de Occidente, su sobrino Graciano, que le envió un ejército, pero Valente, que era un pésimo político, aún era peor militar. Convencido de que podía derrotar a los godos él sólo, marchó con su ejército hacia Adrianópolis sin esperar los refuerzos.
El 9 de agosto del año 378 el campamento bárbaro se encontraba a unas horas de la ciudad, de esta forma, allá a las dos de la tarde la columna romana divisó por fin la "muralla" de carromatos con la que los godos protegían su campamento.
Lentamente el ejército imperial comenzó a desplegarse, las alas de caballería ocuparon pronto su posición. La infantería se fue situando en sus posiciones al tiempo que el ardor de los bárbaros, que les contemplaban desde su sitio, disminuía cuando observaban temerosos el abrumador despliegue de medios (o más bien, el orden y disciplina con que se situaban sobre el campo) de que hacían gala sus contrarios.
LLegó entonces ese momento de impass antes de la batalla. Frigiterno (el líder germano) estaba decidido a ganar tiempo, pues necesitaba del concurso de la mayor parte de sus jinetes para enfrentarse con garantías a los romanos. Por otro lado, el emperador también estaba inclinado a llegar, de ser esto posible, a algún tipo de arreglo y no exponerse a una siempre arriesgada batalla campal. Frigiterno logró gracias a ello, tal como deseaba, ganar el tiempo necesario hasta poder convocar para la batalla a sus más aguerrida caballería (gran parte de ellos ostrogodos).
Cuando las conversaciones romano-godas estaban en curso, unidades de infantería ligera al mando de Bacurio de Iberia y Cassio, llevados por las sus ansias de lucha y por su propia cuenta, acometieron las primeras líneas germanas, siendo rechazados con deshonor y vergüenza, funestos augurios para lo que más tarde se convertiría en una aplastante derrota.
Fuentes:
- www.historialago.com
- Satrapa
Los godos procedían de Escandinavia y, tras una larga migración, aparecieron a las puertas del limes romano. A partir del año 240 dC comenzaron a realizar incursiones para depredar la Dacia, costosamente conquistada por el gran emperador Trajano y estúpidamente abandonada por el intelectual Adriano, cuya cabeza estaba tan ocupada con su amigo Antinoo, que en lugar de pensar en la seguridad del Imperio, se dedicó a abandonar las nuevas conquistas y a construir inútiles muros que de nada sirvieron. La estrategia de César, derrotar al enemigo allí donde se hallara, y si se hallaba en el mismísimo infierno, pues allí que se iba, fue dejada de lado por Augusto, cuya visión estratégica no incluía aspectos meramente militares. Así, el Imperio Romano, diseñado por César, fue edificado por Augusto con un terrible defecto de construcción: sus cimientos, y a pesar de los esfuerzos de Trajano por retomar la idea estratégica de César, sus sucesores se empeñaron en no prestar atención al problema.
Y así encontramos a los godos presionando el limes del Danubio, precisamente el más débil, en un momento en el que la superioridad táctica romana sobre sus enemigos se venía abajo. Las sucesivas crisis económicas provocan una drástica reducción de la calidad del equipamiento militar romano cuya más nefasta consecuencia es que las legiones tengan que equiparse con el mismo equipo que las tropas auxiliares y que éstas empiecen a equiparse con lo que pueden encontrar por ahí.
Convertidos en "federados" a sueldo, los godos se especializaron en el chantaje al Imperio que, en lugar de resolver la situación por las bravas, se dedicó a untarles con más oro a cambio de defender sus fronteras ¡que los mismos godos atacaban cada dos por tres! ... y en esto llegaron los hunos desde el Este. En 376 el emperador de Oriente (el Imperio se hallaba dividido en dos mitades), en un nuevo disparate más, les permitió cruzar el Danubio y asentarse dentro de las fronteras imperiales, hecho que los godos agradecieron dedicándose a saquear todo lo que encontraban a su paso. El emperador Valente, comprendió por fin el error cometido y pidió ayuda al emperador de Occidente, su sobrino Graciano, que le envió un ejército, pero Valente, que era un pésimo político, aún era peor militar. Convencido de que podía derrotar a los godos él sólo, marchó con su ejército hacia Adrianópolis sin esperar los refuerzos.
El 9 de agosto del año 378 el campamento bárbaro se encontraba a unas horas de la ciudad, de esta forma, allá a las dos de la tarde la columna romana divisó por fin la "muralla" de carromatos con la que los godos protegían su campamento.
Lentamente el ejército imperial comenzó a desplegarse, las alas de caballería ocuparon pronto su posición. La infantería se fue situando en sus posiciones al tiempo que el ardor de los bárbaros, que les contemplaban desde su sitio, disminuía cuando observaban temerosos el abrumador despliegue de medios (o más bien, el orden y disciplina con que se situaban sobre el campo) de que hacían gala sus contrarios.
LLegó entonces ese momento de impass antes de la batalla. Frigiterno (el líder germano) estaba decidido a ganar tiempo, pues necesitaba del concurso de la mayor parte de sus jinetes para enfrentarse con garantías a los romanos. Por otro lado, el emperador también estaba inclinado a llegar, de ser esto posible, a algún tipo de arreglo y no exponerse a una siempre arriesgada batalla campal. Frigiterno logró gracias a ello, tal como deseaba, ganar el tiempo necesario hasta poder convocar para la batalla a sus más aguerrida caballería (gran parte de ellos ostrogodos).
Cuando las conversaciones romano-godas estaban en curso, unidades de infantería ligera al mando de Bacurio de Iberia y Cassio, llevados por las sus ansias de lucha y por su propia cuenta, acometieron las primeras líneas germanas, siendo rechazados con deshonor y vergüenza, funestos augurios para lo que más tarde se convertiría en una aplastante derrota.
Fuentes:
- www.historialago.com
- Satrapa
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| Valente |
guerras romanas: Roma Vitrix
Las Guerras Dacias (101-107)
Las guerras Dacias fueron una confrontación armada, bueno, más bien dos, que tuvieron lugar bajo el mandato del emperador romano Trajano y que, como resultado, ofrecieron al imperio la última conquista más o menos duradera de su historia. Hasta ahí, la teoría y las dos primeras líneas de la wikipedia. Afortunadamente para el que escribe y, a pesar de su relativamente corta duración (101-102 y 105-107) dieron para mucho... Por un lado, para estas campañas se movilizaron fuerzas absolutamente inauditas, se idearon complejísimos puentes para permitir el paso de las tropas, se repararon vías y caminos, se reforzaron fuertes, se desplazó a contingentes civiles... y menos mal que así se hizo, porque, a pesar de que durante los preparativos, algunos aprovecharon para hacer chanza y comentar, con desprecio, que el imperio se disponía a aplastar una mosca con un yunque, lo cierto es que los Dacios – antepasados de los rumanos – pelearon con la desesperación de aquel que siente que es su última oportunidad de seguir vivo y plantearon terribles dificultades a las mejores legiones romanas. Además y a su pesar, supusieron el magno hecho por el que un emperador pasó a la historia, Trajano, por más que se le debería recordar por el conjunto de su reinado, y no solo por su determinación a la hora de dejar claro quien mandaba en esta parte del mundo. Veamos pues, para todo lo que dieron apenas 3 años de campañas, que fue muchísimo...
Desde Augusto, según se sucedían los emperadores romanos, las fronteras se iban desplazando y alejando de Roma, hasta encontrar, una de dos, un accidente geográfico que constituyera una frontera fácilmente defendible o un pueblo potencialmente peligroso ante lo cual, el imperio sopesaba, mediante embajadores y acciones militares de escasa envergadura – clásica política del palo y la trufa... – las posibilidades de salir a guantazos en el corto o medio plazo. Cuando los territorios del sur del Danubio fueron ocupados dando lugar a la provincia de Moesia, se firmaron varios tratados con el reino de los Dacios que estaba situado al otro lado del río. Los Dacios eran un pueblo de origen más o menos indeterminado pero, sin duda, emparentados con los pueblos que les rodeaban, de raíces iranias como los Yacigos, los Sármatas o los Roxolanos. Al contrario que estos no eran grandes jinetes y fiaban su independencia como nación a la infantería, a la compleja orografía de la actual Rumania y a su capacidad para vivir con menos que un pensionista español. Domiciano, emperador mediocre como poco, tenía varios marrones encima de la mesa en las Islas Británicas y en la provincia de Germania así que buscó contemporizar con los Dacios firmando varios tratados de amistad y asistencia técnica para, por ejemplo, reparar las murallas de sus principales ciudades... reforzando sin querer a un posible enemigo.
Desde Augusto, según se sucedían los emperadores romanos, las fronteras se iban desplazando y alejando de Roma, hasta encontrar, una de dos, un accidente geográfico que constituyera una frontera fácilmente defendible o un pueblo potencialmente peligroso ante lo cual, el imperio sopesaba, mediante embajadores y acciones militares de escasa envergadura – clásica política del palo y la trufa... – las posibilidades de salir a guantazos en el corto o medio plazo. Cuando los territorios del sur del Danubio fueron ocupados dando lugar a la provincia de Moesia, se firmaron varios tratados con el reino de los Dacios que estaba situado al otro lado del río. Los Dacios eran un pueblo de origen más o menos indeterminado pero, sin duda, emparentados con los pueblos que les rodeaban, de raíces iranias como los Yacigos, los Sármatas o los Roxolanos. Al contrario que estos no eran grandes jinetes y fiaban su independencia como nación a la infantería, a la compleja orografía de la actual Rumania y a su capacidad para vivir con menos que un pensionista español. Domiciano, emperador mediocre como poco, tenía varios marrones encima de la mesa en las Islas Británicas y en la provincia de Germania así que buscó contemporizar con los Dacios firmando varios tratados de amistad y asistencia técnica para, por ejemplo, reparar las murallas de sus principales ciudades... reforzando sin querer a un posible enemigo.
Sin embargo, las cosas cambiaron con la subida al trono de Decébalo, nuevo rey Dacio y curioso personaje ultra nacionalista y tremendamente beligerante con todo aquello que tuviera trazas de ser romano. Domiciano, con problemas internos y sobre todo, midiendo mal al adversario, despachó contra ellos una sola legión que fue convenientemente vapuleada – la Legio XXI rapax – resultando muerto, además, el prefecto del pretorio. Buscando cerrar el asunto lo antes posible, Domiciano tragó vaso y medio de bilis y firmó un nuevo tratado aún más bochornoso: renovó la asistencia de los ingenieros e incluso aceptó pagar un subsidio en oro para asegurar que los dacios no transpasaban el rio en lo que era, sin duda, la aceptación de un soborno.
El pacto – chantaje ni fue muy bien entendido en Roma, ni tampoco en los campamentos legionarios, que lo tomaron por una ofensa a sus compañeros caídos de la XXI y resultó, de hecho, uno de los motivos que desencadenaron su asesinato. Así que, en el momento en que el imperio se sintió libre de obligaciones en otros puntos de su inmenso territorio, se preparó para asentar el golpe de gracia a esos bárbaros que habían conseguido lo que nadie en los últimos dos centenares de años... poner de rodillas al mismísimo imperio. El problema es que las fuerzas de que Roma disponía a lo largo del Danubio eran bien escasas: el gobernador de Moesia defendía la frontera desde Belgrado hasta la desembocadura del Danubio con solo dos legiones así que hubo que trasladar dos más, desde la costa del adriático y desde la frontera con la actual República Checa. Además, se movilizaron vexilationes o destacamentos de infinidad de unidades, incluidas tropas “españolas” de la legio VII, cohortes pretorianas, honderos de baleares, arqueros sirios, caballería... Para cuando, a finales del 100 d.C. Trajano se preparaba para cruzar el danubio y salir al encuentro de los dacios, llevaba tras él, posiblemente, el ejército romano más grande de todos los tiempos... acaso más de 120.000 hombres... la tercera parte del total de las fuerzas disponibles.
El problema es que Decebalo aprendía deprisa. Los técnicos romanos mejoraron – muy a pesar suyo – las fortificaciones y las trincheras y la mayoría de sus unidades fueron entrenadas a la romana – como los calamares – y demostraron ser capaces de efectuar complejas maniobras de hostigamiento, guerrilla o distracción. Los romanos tuvieron que librar terribles combates para conseguir abrirse paso; el índice de bajas fue absolutamente demencial... debieron de levantarse tres hospitales de campaña para atender a los heridos a solo unas horas de marcha de donde se libraban los combates y Trajano tuvo que poner a disposición de los médicos su guardarropa personal pues se terminaron acabando las vendas. Con tremendo esfuerzo, fueron rindiendo los principales baluartes y cayeron en poder de los romanos la hermana del Rey, los prisioneros supervivientes de las guerras anteriores y los estandartes arrebatados a las fuerzas de Domiciano; a Decébalo, cogido entre las fuerzas de Trajano y de Lucio Quieto no le quedo más remedio que rendirse sin condiciones.
El problema es que Decebalo aprendía deprisa. Los técnicos romanos mejoraron – muy a pesar suyo – las fortificaciones y las trincheras y la mayoría de sus unidades fueron entrenadas a la romana – como los calamares – y demostraron ser capaces de efectuar complejas maniobras de hostigamiento, guerrilla o distracción. Los romanos tuvieron que librar terribles combates para conseguir abrirse paso; el índice de bajas fue absolutamente demencial... debieron de levantarse tres hospitales de campaña para atender a los heridos a solo unas horas de marcha de donde se libraban los combates y Trajano tuvo que poner a disposición de los médicos su guardarropa personal pues se terminaron acabando las vendas. Con tremendo esfuerzo, fueron rindiendo los principales baluartes y cayeron en poder de los romanos la hermana del Rey, los prisioneros supervivientes de las guerras anteriores y los estandartes arrebatados a las fuerzas de Domiciano; a Decébalo, cogido entre las fuerzas de Trajano y de Lucio Quieto no le quedo más remedio que rendirse sin condiciones.
Sin embargo la nación Dacia no estaba hecha para adaptarse a la sumisión como hicieran los reyes de Capadocia, Armenia o Mauritania y, si aceptaron el peso del yugo romano, tan solo fue para sacudírselo a la primera oportunidad. Los síntomas de que el momento había llegado no tardaron en llegar: ni entregaron la totalidad de las armas, ni desarmaron las defensas de la totalidad de los castillos, siguieron ofreciendo asilo a los desertores romanos y continuaron acaudillando los esfuerzo anti – romanos del resto de sus vecinos, aún libres.
Trajano, convencido de que solo había dejado hecho el trabajo a medias, hizo gala de su mejor virtud: la determinación... y así, en el 105 d.C no se dejó engatusar por los embajadores dacios y volvió a declarar la guerra a aquel pueblo... dejando claro que, en esta ocasión, no se hablaría ya de rendición sin condiciones, sino de la práctica aniquilación de su nación. Decébalo intentó movilizar a todos aquellos que, en algún momento, habían odiado a Roma y a lo que representaba, pero los saqueos - absolutamente dantescos - a que sometieron las legiones a amplias zonas de aquellos pueblos, les convencieron de que, esta vez, valía más permanecer inermes. El dacio lo intentó todo: trato de asesinar a Trajano con desertores, intentó obtener condiciones aceptables mediante el rescate de un alto oficial romano – amigo personal del emperador – pero fue inútil. Trajano no estaba dispuesto a ceder ni un milímetro. Si, años antes, la lucha fue encarnizada, en esta ocasión se alió con la desesperación; los dacios peleaban enardecidos y, con sus falxs – especie de hoces con puño largo – segaban miembros romanos a discreción hasta que los herreros idearon un curioso refuerzo para sus brazos, la manica, derivada de cierta pieza de la armadura de un gladiador. Pero, como en tantas ocasiones, la resolución ganó a la desesperación, y Trajano entró, triunfante en la capital dacia, Sarmizeguetusa alrededor del 107 d.C. Decébalo, viéndolo todo perdido, se quitó la vida.
El vencedor no se anduvo con rodeos; está vez no estaban en juego las libertades del pueblo dacio sino su propia existencia. La población indígena fue expulsada de las mejores tierras, se repobló la zona con gentes de aquellos pueblos que habían tenido la “inteligencia” de estarse quietecitos, se arrendaron las minas a consorcios para su explotación y se dejaron dos legiones en tierras dacias para recordarles a aquellas gentes, altivas y orgullosas, quien era el que tenía las llaves de la cancela.
Roma explotó Dacia a conciencia, siendo incalculable el volumen de oro y metales preciosos que sacó de las extrañas de aquellas tierras y, aunque la zona nunca llegaría a estar tranquila del todo, se mantuvo como provincia romana hasta el 275 d.C, año en el que, al retirar las fuerzas legionarias de sus cuarteles, se renunció de hecho a su posesión... pero, por aquel entonces, los dacios ya hablaban maravillosamente el latín...
Saludos.
CLAVES PARA ENTENDER LAS GUERRAS DACIAS
1) La mayoría de las legiones del imperio aportaron vexillationes, o destacamentos expedicionarios de varias cohortes con las que reforzaban a otras unidades que peleaban al completo. Se llamaban así porque portaban un Vexillum o bandera de su unidad de origen.
2) Fue una guerra de exterminación, donde la población civil sufrió, primero, de manos de los dacios y después, a causa de las tropelías de las legiones, algunas de las cuales están documentadas; significativa era la costumbre de la legio XXX Ulpia Vixtrix, creada especialmente para la ocasión, de pintar las paredes de las aldeas por las que "pasaba" con su acronimo... gracias utilizando la sangre de las víctimas.
3) Fue, de hecho, la primera contienda donde la Guardia Pretoriana luchó realmente. Antes participó de manera testimonial en alguna campaña de Domiciano pero apenas salía de sus cuarteles en Roma. Trajano buscó medirla y, tras un primer traspié, se comportó al nivel de otras unidades.
4) Roma se hallaba "justa" de dinero y las minas dacias eran, en realidad, el motor primero de la conquista. Decébalo fue lo suficientemente imbécil de ofrecerles una excusa.
5) El desarrollo de la campaña está magnificamente ilustrado en la Columna Trajana. Incluso aparece un tal Tiberio Claudio Máximo, soldado de caballería que estuvo a punto de capturar a Decébalo antes de que se suicidara. Recientemente se encontró su tumba, en Tracia.
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